Artículos financieros

Fondos de inversión

Si tuviera que escoger un producto financiero que fuese de utilidad para una gran mayoría de los inversores elegiría, sin lugar a dudas, los fondos de inversión.

Primero, porque se adaptan perfectamente a cada perfil de riesgo. Existen fondos conservadores, de gestión alternativa, mixtos o de renta variable 100%. Los de gestión alternativa son aquellos que el gestor tiene el mandato de preservar el capital con independencia de las fluctuaciones de los mercados. Para un perfil moderado –digamos sobre el 70% en gestión alternativa, el 30% en renta variable– podría ser aconsejable tener una cartera con cuatro o cinco fondos con buen histórico y volatilidad.

Después, porque están gestionados. Hay un profesional –el gestor– que su trabajo consiste en estar pendiente de las empresas donde invierte, qué crecimiento están teniendo, cuáles son sus planes de futuro, dónde tienen ventaja competitiva… Y va rotando la cartera en función de estos parámetros y del precio que tengan en mercado. Suelen tener contacto directo con los ejecutivos de esas empresas, por lo que manejan información de primera mano. Desde luego, nada que ver con leer las noticias en Expansión.

También, porque estamos diversificados. Un fondo de inversión de renta variable europea invertirá entre 30/50 empresas diferentes. Y, normalmente, con diferentes estilos de inversión. El año pasado la filosofía ‘value’, no fue la más acertada porque no se adapta bien al ciclo económico. Combinar ‘valor’ con filosofía ‘crecimiento’, por ejemplo, suele dar buenos resultados. Actualmente, somos partidarios de fondos globales, diversificando también zonas geográficas.

Porque son baratos. Tienen una comisión de gestión y de depósito anual que se computa como gasto al fondo. Por eso, si observamos las rentabilidades de un fondo, ya están descontadas.

Otro motivo más es el fiscal. Cuando invertimos en un fondo de inversión sabemos que solo tributaremos si vendemos y obtenemos rendimientos. Hasta entonces, podemos traspasar un fondo a otro sin penalización fiscal, lo que supone diferir el IRPF. Si obtenemos minusvalías, tenemos cuatro años para compensar. La posibilidad de hacer traspasos, totales o parciales, es especialmente interesante para hacer una gestión activa de nuestra cartera, pues en función de nuestras circunstancias personales, profesionales o de mercado, podemos hacer movimientos tácticos.

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