Inversión en calidad

El Quality Investing o inversión en calidad es una estrategia que ha ganado terreno en el mundo de la gestión de fondos. Busca identificar empresas y negocios con características sobresalientes que generan rendimientos altos, más predecibles, menos volátiles y superiores al resto de filosofías de inversión y de los mercados a largo plazo.

La aplicación disciplinada de los criterios de calidad ofrece beneficios significativos para los inversores: la mayor rentabilidad obtenida históricamente, la menor volatilidad y batir a la gestión pasiva en el largo plazo. Con datos históricos desde 1999, la inversión con criterios de calidad en el MSCI en Europa y S&P Global en EE UU, ha aportado una rentabilidad los últimos 25 años de +480 % y +1.080 % respectivamente que supone batir a la bolsa europea en un 225 % y la estadounidense en un 520 %. Los números son irrebatibles. Además, las características de las empresas de calidad aportan mayor estabilidad en los resultados y, por ende, una menor volatilidad de sus acciones en comparación con empresas más arriesgadas.

El Quality Investing busca las mejores empresas de cada región geográfica, con un análisis que prioriza la calidad de los negocios a cualquier otra variable o métrica de inversión. Para que una empresa pueda ser considerada invertible bajo este sesgo, debe cumplir con una serie de criterios distintivos: Poca deuda, lo que les confiere mayor solidez financiera y menor riesgo; Altos retornos sobre el capital (ROIC), lo que indica una gestión eficiente y rentable de sus recursos; Ventajas competitivas, lo que les permite mantener su posición en el mercado y proteger sus márgenes frente a la competencia; Elevados márgenes, que es la consecuencia lógica y un indicador clave de las empresas que cumplen con los requisitos de «altos retornos sobre el capital», «ventajas competitivas» y poder de fijación de precios; y Crecimiento predecible: lo que facilita la estimación de sus futuros flujos de caja y su valoración. 

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