Artículos de opinión

Ikigai

En estas semanas estuve leyendo dos libros sobre el concepto japonés Ikigai, que significa «la razón de vivir», lo que da sentido y plenitud a nuestra vida, lo que hace que nuestro corazón lata con más fuerza. Sus autores –Bettina Lemke (Encuentra tu ikigai. El libro práctico) y Héctor García & Francesc Miralles (Ikigai. Los secretos de Japón para una vida larga y feliz)– lo asocian al por qué en Okinawa, una isla japonesa en el mar Oriental de China, el porcentaje de población que vive más de cien años es el más elevado del mundo. ¿Cómo es posible? Además, había leído recientemente un libro de Esfahani sobre El arte de cultivar una vida con sentido que se centra en el sentido de pertenencia, de misión, de narrativa y de trascendencia, y quería seguir profundizando en este tema.

¿Porqué me levanto cada mañana de la cama? La cuestión del sentido de la vida es algo que consideramos cuando nos enfrentamos a algún reto o a alguna contradicción e intentamos racionalizar dónde estoy y por qué. El ikigai’ puede brindar inspiración, alegría de vivir, energía e incluso una vida más larga y saludable pues describe el estado de quien sabe discernir el sentido de su vida y experimenta la dicha de hacer algo que para esa persona tiene un profundo significado. En el ikigai personal intervienen cuatro factores: lo que me gusta hacer; lo que hago bien; las cosas por las que me pagan o podrían pagarme o recibir una contraprestación y las cosas que el mundo necesita. Pero el ikigai’ no solo está al alcance de quien ha descubierto una gran pasión y la convierte en una profesión, sino que cualquiera puede encontrarlo en la contemplación de un amanecer, en el hecho de reunirse con amigos, el dedicar un rato a la lectura, en ejercitar la atención consciente o en aprender otro idioma. Porque cada uno de nosotros tiene su ikigai. En su búsqueda, hemos de saber distinguir las ideas y convicciones que hemos asumido por influencias ajenas, lo que nos cuentan los demás… y centrarnos solo en lo que nos conmueve, en lo que nos resuena en el alma y nos hace resplandecer porque sé que es lo adecuado para mí: se trata de escuchar nuestra voz interior, de centrarnos en lo que de verdad importa para mí, alejado de cualquier ‘debería’. Además, nuestro ikigai puede variar con el tiempo.

Entre las pautas básicas para una vida llena de sentido se puede mencionar la respiración consciente, una alimentación saludable, el movimiento suave, dormir bien, un sano equilibrio entre trabajo y ocio, fomentar la resiliencia y vivir en comunidad.

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